El Colegio de Arquitectos critica que las propuestas del PGOU sólo cubren las demandas existentes actualmente en el municipio, por lo que resultan insuficientes para las necesidades de dentro de 20 años. No está conforme por ello con que el PGOU tenga una vigencia hasta el 2025. Además resalta que, aunque el Plan reconoce la importancia de las carreteras, es este apartado el que mayores carencias presenta.

El Colegio dice que es insuficiente para atender las demandas de las próximas décadas

Los arquitectos critican que las propuestas del PGOU sólo cubran los déficits actuales

Ya no se trata sólo de la voz en solitario del arquitecto municipal Pedro Pina, porque todo el gremio, a través del colegio de Arquitectos, ha presentado una extensa alegación en la que critica, entre otros muchos aspectos, que las propuestas que plantea la revisión del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) lo pueden cubrir los déficits actuales, en ningún caso, las demandas de dentro de 20 o 25 años. Precisamente, el Colegio, que apunta que fijar como plazo de ejecución del PGOU el año 2025 es excesivo, aboga por marcar metas y "concreciones", en periodos temporales más cortos, un aspecto sobre el que volverá a lo largo de todo el informe, sobre todo cuando habla de que en el Plan quedan "cientos de temas pendientes de ordenar", que desarrollarán planes especiales o estudios de detalle en el futuro.

Los arquitectos lamentan "la calidad literaria del Plan no sea suficiente para evitar el convencimiento de la insuficiencia que las propuestas del PGOU significan para las necesidades actuales y futuras". Indica que el elemento más relevante del documento urbanístico son las carreteras y, "siendo el más importante, es el que parece más tímidamente resuelto porque es el que presenta las mayores carencias". El Colegio señala primero que la relación Murcia-pedanías es hoy tan precaria que perjudica a todo su entorno propiciando que se realicen recorridos más largos y se utilicen las autovías inadecuadamente, con el coste económico y de tiempo que eso significa. En este sentido, advierte de que los responsables políticos no pueden abdicar de decisiones que aunque sean localmente impopulares son imprescindibles para la estructuración del territorio" como son las carreteras. El Colegio añade en su alegación que "la supresión del cierre del anillo rápido en su ramal Este previsto desde los años 70 supone un grave paso atrás; la actual ronda Oeste no puede quedar como única comunicación directa y supuestamente rápida norte-sur; no nos podemos resignar y asumir la perpetuación de la utilización de las autovías para cortos recorridos". Propone que se prevea por el Oeste la reserva de suelo que permita cerrar anillos alternativos a conectar con la ronda Sur de Barriomar. Sobre los suministros y servicios de electricidad y agua, los arquitectos echan en falta "la previsión de suelo para la implanta implantación de estas compañías".

El informe matiza que una oferta reducida de suelo no es la solución más adecuada en un municipio dinámico "y las consecuencias negativas que tal situación acarrea las estamos viviendo en la actualidad con el proceso de encarecimiento del suelo que todo conocemos". Por tanto, los arquitectos plantean que se establezcan criterios para que el suelo urbanizable "se vaya consumiendo de la manera más razonable y sensata posible", ya que un Plan que se va a desarrollar en el siglo XXI "debe atenerse al criterio de economía en el consumo de un suelo irremplazable".

El Colegio tampoco está conforme con criterios de regulación estética previstos para pedanías y huerta porque "suponen un semillero de incumplimientos de la norma". Afirma que "causa cierto estupor que el Ayuntamiento, que no ha conseguido evitar la proliferación de miles de edificaciones ilegales, crea que va a controlar los materiales, composición, tamaño y color de las fachadas de otras miles de viviendas, aún en contra de la voluntad de sus propietarios". Hay previsiones en el PGOU que están sobredimensionadas, como las dotaciones públicas, según los arquitectos, quienes parten en el informe de una carencia básica que condiciona la redacción del Plan: la ley del Suelo de la Comunidad, "muchas veces prometida pero de la que todavía no se conoce ni siquiera un borrador".

"Un lugar sagrado" en el que se puede edificar

Los arquitectos aseguran que el Plan está lleno de contradicciones respecto a la urbanización en la huerta

Los arquitectos son tajantes con la construcción en la huerta. En su informe, detectan contradicciones cuando el PGOU trata el ordenamiento de la huerta, ya que por un lado reconoce que es un espacio sagrado de la máxima calidad ambiental, pero por otro se permite la construcción de viviendas. Además, asegura que "la inmensa mayoría de las viviendas que se construyen, y se van a seguir construyendo en este tipo de suelo, no resultan en absoluto imprescindibles para el sostenimiento de la actividad agrícola, que por otra parte se va destruyendo a medida que se construyen esas viviendas". No oculta el Colegio que "en el tema de la huerta parece como si todos nos esforzáramos en engañarnos a nosotros mismos, creyéndonos cosas que sabemos que no son ciertas". Por tanto, aboga por, "a lo sumo", mantener los criterios edificatorios que contiene el Plan vigente, un documento con el que rompe la actual revisión, según los arquitectos, que no están de acuerdo con esa ruptura ya que "supondrá un paso atrás en la asimilación por los ciudadanos de temas sobre los que se sienten afectados".

En cuanto a aspectos medioambientales, el informe de los arquitectos explica que el PGOU no contiene nada sobre residuos sólidos, y en cuanto a los de construcción advierte del riesgo que supone que no se potencie la utilización del vertedero.

Pide fomentar los flujos peatonales, circuitos para bicicletas y el transporte colectivo y también la inclusión de un informe detallado sobre el paisaje.