La singularidad de nuestros premios

La adjudicación de los Premios de Arquitectura y Urbanismo de la Región de Murcia, supone, al igual que otros premios de arquitectura que se otorgan en otros ámbitos, el reconocimiento de nuestra sociedad a la calidad y al esfuerzo de los profesionales de este ámbito. Sin embargo, quisiera referirme también a la peculiaridad de estos premios, que los distingue de otros, y que consiste en que se premia también a la promoción. Todos sabemos lo difícil que resulta hacer una buena obra sin un buen promotor. Del mismo modo que resulta difícil dirigir una buena película sin un buen productor.

Por eso entendemos que la Buena promoción también debe ser especialmente premiada y reconocida. Permite al arquitecto desarrollar adecuadamente su capacidad creadora e Innovadora y contribuye a la mejora de la calidad de nuestro medio ambiente urbano.

La incorporación de nuevos elementos, tecnologías y materiales a la composición de la arquitectura ha ido provocando históricamente sucesivos cambios en los modos de proyectar y construir. Piénsese por ejemplo como materiales, en la incorporación del hierro a la arquitectura que supuso una revolución total en el lenguaje arquitectónico. O la del hormigón armado de enorme trascendencia hasta hoy. Y en cuanto a las tecnologías, recordemos que la invención del ascensor supone una modificación trascendental en la forma de concebir y construir las ciudades, puesto que eliminó la estratificación de los edificios en diferentes categorías de plantas al permitir el acceso cómodo a todas ellas.

En la actualidad, la incorporación de nuevos materiales y técnicas es constante, tanto que quizá la formación permanente y puesta al día del arquitecto se ha vuelto más imprescindible que nunca. Y esta es una función que intenta cumplir el Colegio. Sin embargo es preciso recordar que en la mayoría de las ocasiones, el arquitecto por su especial posición en el proceso constructivo, se encuentra sometido a la lógica de la producción industrial de la construcción, donde lo más importan te suele ser, a veces, la cuenta de resultados, y resulta difícil ofrecer un producto de calidad arquitectónica, que no se amolde a los estereotipos que nos ofrecen, sobre todo formales, que demanda el mercado. Quizás también se deba a esto la divergencia que se puede apreciar en ocasiones entre la arquitectura de la obra pública y la arquitectura de la promoción privada.

El arquitecto se encuentra muchas veces sólo en la defensa. de la calidad y la creatividad arquitectónica. Y es preciso reconocer, como se hace también en la concesión de estos premios, las ocasiones en que la producción de la arquitectura apoya la labor positiva del arquitecto. Buenos ejemplos son los trabajos presentados a esta convocatoria que nos ofrecen, sobre todo, una magnífica muestra de la mejor arquitectura murciana, considerada ya hoy entre las mejores de España.

Me gustaría pedir a los promotores que apuesten por la buena arquitectura, que cuenten con los arquitectos, que aprovechen su creatividad, porque estamos convencidos de que a la larga es la mejor inversión de futuro que pueden hacer. Avanzar hacia la calidad de la Arquitectura, la vivienda y la construcción es tarea en la que estamos todos comprometidos.

Antonio García Herrero 1995